Si algo echo en falta en los niños de hoy (que paresen de plastiquina), no es que ya no jueguen al trompo, ni a las bolas, ni al parmarriba-parmabajo-ar sielo-sielo voy.... qué va..... lo que realmente echo de menos es que no se ve NI UN PUTO MOCOSO CON MEDIA PALETA PARTÍA.

Sí, amados lectores, los niños tienen todos sus dentaduras de puta madre, por qué antes a un 20% de los niños le faltaban trozos de dientes (normalmente de paletas), por qué ya no hay niños con los labios to hinchao y morao ??? La respuesta es fasilísima.... YA NO JUEGAN A JUEGOS BRUTALES o dicho de otra forma, ESTÁN AMARICONAO.

De los JUEGOS BRUTALES destacaré:

ER CASADÓ (también llamado CASADÓ Y LIEBRE)

Este juego era tan brutal como simple.

Se trataba básicamente de correr de una casa a otra (cuando digo casa digo base, sitio donde te salvabas).

2 casas separadas unos 20 - 30 metros y un tío en medio (er casadó). Los niños (las liebres) se repartían en las 2 casas.... un grupo en una y otro en otra.
El juego se trataba de ir de casa en casa burlando (y ahora es cuando viene la brutalidad) las patadas der CASADÓ. El casadó se dedicaba a poné sancailla a los que intentaban cruzar de una casa a otra. Si lo caía, la liebre era casadó y el casadó se convertía en liebre.

Así salía uno de una casa, el casadó lo perseguía, momento en el que aprovechaban los demás para salir de sus casas y correr hacia la otra.
Podría pensarse que era fácil para el casadó. CRASO ERROR. El casadó cuando veía que no alcanzaba a uno, iba a por otro niño y otro y otro, pero claro, al haber tantos niños corriendo de un sitio a otro, er casadó se desconcentraba y se le hacía muy difícil caer a una liebre.
Esto no pasaría hoy en día, que los niños ven los documentales de la 2, y tienen aprendido "la técnica leona".... las leona van de tirona a por una sola gacela thomsom sin echarle cuenta a las demás (que normalmente miran a la pobre gacela elegida por las leonas disiéndole... "ahí te kea to reventá con la leona... ar que le toca le toca" .... y dejando ver una leve sonrisa de salvación. Qué cabronas son las gasela Tonson).

Fin de juego: como siempre, cuando había sangre.

Er casadó le ponía a uno una sancailla, con la velocidad que llevaba la liebre, el niño volaba varios metros, y claro... pegaba un bocaso. Y del bocaso a la liebre SE LE PARTÍA LAS PALETAS (estilo cantante de duncan dú).

Este juego, señores, es uno de los más brutales (a parte de las peleas entre bandas.... de las que ya hablaré otro día), y la adrenalina que producían las liebres nos convertían en superheroes, de hecho, creo que más de una liebre ha batido el record mundial de velocidad al ser perseguido por el casadó.