Después de estas fiestas es cuando uno se da cuenta de que mejor se hubiera uno quedado en su casa viendo las estupefacientes galas de fin de año, en vez de estar haciendo el cipote.

Y es que es lo que yo digo, el alcohol trae muy malas consecuencias (y no me refiero a los accidentes, que eso se da por sabido).

¿Quién no ha pillao un peo gordo y al día siguiente no quería ni salir de casa nada más por pensar el ridículo tan espantoso que había hecho la noche anterior? Si es en una cena de trabajo ya ni te cuento.

Aquí dejo unas perlitas para que antes de beber y coger la tranca, pienses en el día siguiente.

Yo, casi voy controlando el tema y cuando la cojo (que alguna vez que otra lo hago) intento hablar lo menos posible. Aunque no lo domino del todo y todavía hago el gamba con bastante asiduidad. Espero que un video que rula por ahí no salga en el YouTube. Todavía no lo he visto pero me acuerdo perfectamente que me quité los pantalones y los calzoncillos y me quedé en bolas en medio de mi pueblo. jejejeje. (Alguna que otra fan espera el video con impaciencia). Jejé, ya dije que casi controlo. Mientras sale o no conformaros con esto: