Es conocido por todos que las mujeres tienen un índice de siniestralidad más bajo que los hombres al volante. De hecho – y como prueba - disfrutan de tasas más bajas en todas las compañías de seguro.

Gracias a mis sucesivos curros en los que el coche ha sido una herramienta de trabajo, me he dedicado – como método de distracción – a observar a los conductores a los que adelantaba. Lo del método de distracción era una mera excusa, realmente me fijaba en los coches que adelantaba para ver si llevaban en el salpicadero una cámara que me informara si el coche en cuestión era una patrulla de la Meremérita. De esta forma evitaba la multa por exceso de velocidad, la sustracción de puntos e incluso la retirada del carné de conducir.

El detalle viene ahora. En realidad las mujeres tienen menos siniestros al volante no por su menor velocidad, su paciencia, su concentración o su tranquilidad. No. En realidad es la posición de sus manos en el rosco lo que las hace mejores conductoras (o al menos, que estas conduzcan de forma menos temeraria).

Observen durante su próximo viaje a casa, al trabajo o al bar más cercano, la posición de manos a las 13:50 ó 14:45 que adoptan todas las mujeres sin excepción. Es gracioso ver como los hombres conducen normalmente con una mano, con las dos manos en la parte inferior o superior del volante, con una mano en la palanca de cambios, o incluso sin manos. Sin embargo, absolutamente todas las mujeres posicionan sus manos tal y como nos enseñaron en el odioso librito de la autoescuela.

No sé, a mi me parece bastante curioso. Ahí queda el detalle.