Resulta que el gobierno ha lanzado las campanas al huelo. Sí, digo bien, al Huelo. Y es que la señora ministra dice que va a haber un límite en el consumo de agua (como una especie de cartilla de racionamiento). 60 litritos por barba, y se gravará - severamente y sin que tiemble la mano- al que ose sobrepasar el límite impuesto. Amo avé…… ¿Por qué somos siempre los pobres consumidores los que tenemos que jodernos y apechugar con la incompetencia de las nefastas políticas de nuestros mandatarios?
Ya nos duchamos en vez de bañarnos, ya cerramos el grifo para lavarnos los dientes y afeitarnos , ya ponemos el lavavajillas y la lavadora cuando la carga está completa, etc …

Lo que hay que hacer es renovar el agua de riego de los campos de golf (que son buenos para el turismo -pero todavía muchos campos no la reciclan -), hay que renovar las inmensas tuberías subterráneas que despilfarran hectólitros de agua en sus miles de desperfectos. Hay que arreglar los escapes que existen en nuestras calles y que tardan días y más días en arreglarlos. Por favor, no me toquen los cojones con estas historias y resuelvan algo para variar.